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Chad: importantes éxitos en la prevención de conflictos
En la región de Mandoul, al sur del Chad, los conflictos intercomunales han supuesto durante mucho tiempo un grave desafío para la cohesión social y la estabilidad local. Las disputas recurrentes, en particular las derivadas de conflictos de tierras o desacuerdos entre pastores y agricultores relacionados con la destrucción de los campos por parte del ganado, perturban gravemente la vida comunitaria, socavan los medios de vida y alimentan tensiones persistentes.
En este contexto, el proyecto de apoyo a la cohesión social y la coexistencia pacífica en el sur del Chad (LAPIA), financiado por la Unión Europea y ejecutado por Coginta, está creando mecanismos locales capaces de prevenir conflictos, promover el diálogo y proponer soluciones comunitarias pacíficas y sostenibles, entre ellos el Comité Mixto e Inclusivo para el Diálogo, la Prevención y la Transformación de Conflictos del cantón de Békourou, en el departamento de Barh-Sara.
Gracias al desarrollo de capacidades de sus miembros, un enfoque participativo y una mediación basada en la escucha y el consenso, el Comité ha desempeñado un papel activo y decisivo en la prevención y resolución pacífica de diversos conflictos. Desde el inicio del proyecto, se han resuelto con éxito 49 disputas, incluyendo 11 conflictos de tierras y 38 casos de destrucción de campos por parte del ganado. Estos resultados ilustran no solo la eficacia de los mecanismos comunitarios fortalecidos por el proyecto LAPIA, sino también su capacidad para proponer soluciones pragmáticas y equitativas, aceptadas por todas las partes y orientadas a la cohesión social y la convivencia pacífica.
El impacto de esta labor es evidente en el creciente número de solicitudes presentadas al Comité para la resolución amistosa de controversias, lo que refleja una mayor confianza en los mecanismos locales de mediación. Este impulso ha llevado a una reducción significativa del uso de prácticas abusivas, incluidas ciertas multas arbitrarias. Además, el Comité goza ahora de mayor legitimidad en las comunidades locales, lo que refuerza su aceptación y eficacia en la prevención y gestión de conflictos.

